Himno
Las oraciones de los santos en la tierra suben a ti, Señor bueno, y cantan un canto nuevo juntos delante de tu trono.
Nadie puede comprender el canto, mas sólo los redimidos de la tierra, que siguen por doquier al Cordero, primicia de Dios sin mancha.
Tú eres digno de tomar el libro, digno de abrir sus sellos, porque has sido inmolado y nos has rescatado con tu sangre.
Has rescatado a los hombres de cada lengua, de cada pueblo, tribu, nación, y nos has constituido un pueblo de sacerdotes y de reyes.
Santo, Santo, Santo, es el Señor omnipotente, Aquel que era, es y viene, digno de recibir toda gloria.
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